Manos de un grupo de jóvenes unidas en el centro de un círculo

Dinámicas para jóvenes cristianos

Cada dinámica incluye edad recomendada, número de participantes, duración, materiales e instrucciones paso a paso, con su reflexión bíblica.

15 recursos disponibles

Qué tipo de dinámica necesitas

Todas las dinámicas para jóvenes cristianos de esta página están clasificadas por lo que buscan conseguir. Elegir el tipo correcto importa más que elegir la dinámica concreta: una buena dinámica de confianza en un grupo que aún no se conoce sale mal, y no es culpa de la dinámica.

De integración: cuando el grupo no se conoce

Para el primer día, para cuando entra gente nueva o después del verano. Nadie tiene que contar nada personal y se rompe el hielo por la vía de hacer algo juntos.

De confianza: cuando ya se conocen pero no se abren

Estas necesitan un grupo con cierto recorrido. Si las pones demasiado pronto, el silencio es incómodo y el grupo se cierra más de lo que estaba.

De trabajo en equipo: cuando hay que cooperar

De reflexión: cuando quieres llegar a una idea

Aquí el juego es solo la excusa. Lo que importa es la conversación de después, así que reserva tiempo real para ella y no la dejes para los últimos tres minutos.

De oración: cuando quieres cerrar

  • El mural de oración — escribir peticiones en un mural común. Funciona especialmente bien con quien no se atreve a orar en voz alta.

Cómo dirigir una dinámica cristiana para jóvenes

La diferencia entre una dinámica que funciona y una que se cae rara vez está en la dinámica elegida. Está en cuatro cosas que pasan alrededor.

Pruébala mentalmente con tu grupo, no con un grupo ideal

Antes de decidirte, imagina a las personas concretas que van a venir. Si hay alguien que nunca habla, ¿qué le va a pasar en esta dinámica? Si hay dos que se llevan mal, ¿van a acabar en el mismo equipo? Eso se resuelve antes, no sobre la marcha.

No expliques la reflexión al principio

Si empiezas diciendo «ahora vamos a hacer una dinámica sobre la confianza», acabas de contar el final. El grupo jugará pendiente de dar la respuesta correcta en vez de vivir la experiencia. Explica solo las reglas.

Deja el silencio incómodo

Cuando preguntes y nadie conteste, espera. Diez segundos de silencio parecen eternos dirigiendo, pero es justo el rato que alguien necesita para decidirse a hablar. Si lo rellenas tú, aprenderán que no hace falta que contesten.

No cierres con una moraleja tuya

La tentación es rematar con un resumen redondo. Funciona mucho mejor cerrar con lo que ha dicho el grupo: recoger dos o tres frases que hayan salido y devolvérselas. Se acuerdan de lo que dijeron ellos, no de lo que dijiste tú.

Guías para casos concretos

Dinámicas para otros contextos

Si tu grupo no son adolescentes, tienesdinámicas cristianas para adultos pensadas para células y grupos pequeños. Y si buscas algo más movido y competitivo, losjuegos bíblicos encajan mejor para abrir la reunión.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una dinámica y un juego?

El juego busca que el grupo se lo pase bien; la dinámica busca que salga algo de ahí: confianza, una conversación o una idea. Casi todas las dinámicas de esta página se juegan igual de bien, pero terminan con una reflexión que es la parte importante.

¿Qué dinámica cristiana uso con un grupo que no se conoce?

Empieza por las de integración: la cadena de nombres, el nudo humano o los globos con preguntas. Todas funcionan sin que nadie tenga que exponerse. Las dinámicas de confianza necesitan un grupo que ya se conozca un poco.

¿Cuántos participantes hacen falta?

Cada ficha indica su rango. La mayoría funciona entre 8 y 30 personas. Para grupos de menos de 8, la silla de la verdad y el ovillo de las cualidades están pensadas para grupos pequeños.

¿Y si alguien no quiere participar?

Déjalo mirar sin insistir y sin comentarlo delante de los demás. Obligar a un adolescente a participar en algo que le expone es la forma más rápida de que no vuelva. Casi siempre se acaban sumando en la segunda ronda.

¿Hace falta que un adulto dirija la dinámica?

Alguien tiene que llevar el tiempo y cerrar la reflexión, pero no tiene por qué ser el líder de siempre. Repartir esa tarea entre los jóvenes del grupo suele ser una de las mejores decisiones del año.