Cruzar el río

Dinámica de trabajo en equipo para jóvenes: cruzar la sala pisando solo unos folios, sin dejar a nadie atrás. Divertida, activa y con reflexión bíblica.

Edad
12-18 años
Participantes
8-30
Duración
20-30 min
Dificultad
Fácil
Materiales
Folios o cartulinas (uno menos que participantes por equipo) · Cinta para marcar las orillas

Una dinámica de exterior o de salón grande, ruidosa y muy física, con una regla que la convierte en algo más que un juego: si uno se cae, vuelve el equipo entero.

Objetivo

Que el grupo experimente que el ritmo lo marca el más lento, y que llegar el primero no sirve de nada si dejas gente por el camino.

Preparación

  1. Marca con cinta dos líneas paralelas en el suelo, a unos ocho metros: son las orillas del río.
  2. Prepara los folios o cartulinas: uno menos que el número de miembros del equipo. Con seis personas, cinco folios.
  3. Divide en equipos de cinco o seis. Con más, se hace lento y aburre.
  4. Retira obstáculos y objetos con los que puedan tropezar.

Instrucciones paso a paso

  1. Todo el equipo empieza detrás de la primera línea. Tienen que llegar a la otra orilla.
  2. Solo se puede pisar sobre los folios. El que pise el suelo, se «ahoga».
  3. Un folio sin nadie encima se lo lleva la corriente: tú lo retiras de inmediato. Esta es la regla que obliga a coordinarse.
  4. Si alguien pisa el suelo, todo el equipo vuelve al principio. Sin excepciones.
  5. Gana el equipo que llegue completo. Si compiten varios, deja que terminen todos.

Con estas reglas, la única forma de cruzar es que vayan pasándose los folios hacia delante mientras se sujetan unos a otros. Descubrirlo es parte del juego: no se lo expliques.

Variantes

  • En silencio: nadie puede hablar. Se ve enseguida quién lidera sin palabras.
  • Con un herido: una persona por equipo no puede usar las piernas y hay que llevarla.
  • Con los ojos vendados: dos miembros del equipo van vendados y el resto los guía.
  • Cooperativa: un solo equipo grande, contra el reloj. Mejor para grupos poco competitivos.

Reflexión

  • ¿Quién organizó al equipo? ¿Se le hizo caso?
  • ¿Qué pasó cuando alguien pisó el suelo? ¿Hubo reproches?
  • ¿Fuisteis al ritmo del más rápido o del que más dudaba?
  • ¿Alguien se quedó callado todo el rato? ¿Le preguntasteis su opinión?

Enseñanza bíblica

«Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.» — Romanos 15:1

Pablo escribe a una iglesia con dos grupos que no se soportaban, y su instrucción va dirigida a los fuertes: el que puede más, se adapta. No al revés.

La dinámica lo demuestra físicamente. El equipo que corre y deja atrás al que duda vuelve al principio; el que se organiza para que crucen todos, llega. No hay atajo posible.

Y merece la pena señalar lo del reproche. En casi todos los grupos, cuando alguien pisa el suelo, hay una queja. Pregúntales: ¿qué hizo el equipo con esa persona la segunda vez? ¿Le protegieron más o le presionaron más? La respuesta dice bastante sobre cómo funciona el grupo fuera del juego.

Consejos para el líder

  • Sé estricto retirando los folios abandonados. Es la regla que hace que la dinámica funcione.
  • No expliques la estrategia. Que se atasquen dos o tres minutos es parte del proceso.
  • Vigila los empujones: hay contacto físico y equilibrio de por medio.
  • Si un equipo se hunde una y otra vez, permite un solo folio extra en vez de dejar que se desmoralicen.
  • Si hay alguien con movilidad reducida, usa la variante del herido y hazle protagonista.