Las sillas cooperativas
Dinámica divertida para jóvenes cristianos: como el juego de las sillas, pero nadie queda eliminado. Hay que caber todos en las que quedan.
El juego de las sillas de toda la vida, dado la vuelta: no se elimina a nadie. Se quitan sillas, pero siguen jugando todos, así que cada ronda hay que apretarse más. Termina con quince personas encima de dos sillas y el grupo muerto de risa.
Objetivo
Que el grupo pase de competir a colaborar sin que nadie se lo explique, y descubrir la diferencia entre un juego que expulsa y uno que incluye.
Preparación
- Una silla por participante, en círculo mirando hacia fuera.
- Sillas estables y sin ruedas. Comprueba que aguantan peso: van a subirse varios encima.
- Espacio despejado alrededor.
- Música que puedas cortar de golpe.
Instrucciones paso a paso
- Empieza como el juego clásico: música sonando, todos dando vueltas alrededor del círculo.
- Al parar la música, cada uno se sienta en una silla.
- Aquí viene el cambio: en vez de eliminar a nadie, se quita una silla. Todos siguen jugando.
- Siguiente ronda: al parar la música, todos tienen que estar apoyados en una silla. Pueden compartir, sentarse encima de otro, apoyar un pie… lo que sea, mientras nadie toque el suelo con los pies fuera de una silla.
- Se sigue quitando una silla por ronda. Cada vez es más difícil.
- El juego acaba cuando ya no cabe nadie más, normalmente con dos o tres sillas.
La única regla de seguridad: nadie se sube de pie sobre una silla. Sentados o apoyados.
Variantes
- Con equipos: dos círculos compiten a ver cuál aguanta con menos sillas.
- En silencio: sin hablar, solo colaborando con gestos. Sorprendentemente difícil.
- Con folios en el suelo: misma mecánica pero con papeles en vez de sillas. Más seguro para grupos muy grandes o con niños.
- Con preguntas: cada vez que se quita una silla, quien se quedó sin sitio responde una pregunta del grupo antes de que sigan.
Reflexión
- ¿En qué momento dejasteis de correr cada uno por su cuenta y empezasteis a ayudaros?
- ¿Cómo os habríais sentido con las reglas normales, siendo el primero en quedar eliminado?
- ¿Quién se preocupó de que cupiera todo el mundo?
- ¿En qué se parece este juego a cómo funciona vuestro grupo de amigos?
Enseñanza bíblica
«Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.» — 1 Corintios 12:12
En el juego clásico de las sillas, el objetivo es que sobre gente. Alguien tiene que quedarse fuera para que tú ganes, y cada ronda el círculo es más pequeño y más solo.
Esta versión invierte la lógica: cuanto menos espacio hay, más juntos hay que estar.
Merece la pena decirlo tal cual: hay grupos de amigos, y también grupos de iglesia, que funcionan con las reglas del juego original —siempre hay alguien que se queda fuera para que el resto esté cómodo—. Y el modelo del cuerpo que describe Pablo funciona al revés: si falta uno, el cuerpo está incompleto, aunque quepan mejor los demás.
Pregunta de cierre: ¿quién se está quedando fuera de nuestro círculo sin que nos demos cuenta?
Consejos para el líder
- Prueba las sillas antes. Van a soportar mucho más peso del normal.
- Vigila las últimas rondas: es cuando aparecen los empujones y las caídas.
- No permitas que nadie se ponga de pie sobre una silla, por muy divertido que parezca.
- Si alguien tiene lesiones o no quiere contacto físico, que sea quien maneja la música y arbitra.
- Es una dinámica corta: úsala para levantar el ambiente antes de un tema, no como reunión entera.
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