Los zapatos del otro

Dinámica sobre la empatía para jóvenes cristianos: cada uno recibe la situación de otra persona y tiene que defenderla como si fuera suya.

Edad
14-18 años
Participantes
6-24
Duración
25-40 min
Dificultad
Media
Materiales
Tarjetas con las situaciones · Bolígrafos

Los adolescentes juzgan rápido y en bloque: el raro, la creída, el que va de listo. Esta dinámica no les da un sermón sobre no juzgar; les mete dentro de la cabeza de otro durante quince minutos.

Objetivo

Que cada joven defienda en primera persona una situación que no es la suya, y descubra que casi siempre falta información antes de opinar.

Preparación

  1. Escribe las situaciones de abajo en tarjetas, una por persona. Repite si hace falta.
  2. Añade situaciones propias si conoces bien a tu grupo, pero sin que ninguna sea reconocible como la de alguien concreto. Eso sería exponerle en público.
  3. Coloca las sillas en círculo.

Instrucciones paso a paso

  1. Cada uno recibe una tarjeta sin enseñarla.
  2. Tiene tres minutos para leerla y ponerse en esa piel: qué siente, qué le preocupa, qué haría.
  3. Uno a uno, cuentan la situación en primera persona, como si fueran esa persona. «Yo…», no «esta persona…».
  4. El grupo puede hacerle dos preguntas, que también responde en primera persona.
  5. Cuando hayan pasado todos, se pasa a la reflexión.

Las situaciones

  1. Llevo dos meses sin hablar con mi padre. Vivimos en la misma casa.
  2. Todos en mi clase sacan mejores notas que yo por mucho que estudie.
  3. Mis padres se están separando y aún no se lo he contado a nadie.
  4. Soy el único creyente de mi clase y me da vergüenza que se sepa.
  5. Me invitan a todo, pero siento que nadie me conoce de verdad.
  6. Llevo tres semanas sin dormir bien y no sé por qué.
  7. Estoy en el grupo juvenil porque mis padres me obligan.
  8. Se ríen de mí por mi acento desde que nos mudamos.
  9. Tengo que cuidar de mis hermanos pequeños todas las tardes.
  10. Dejé el deporte que me encantaba porque no era lo bastante bueno.
  11. Creo que estoy perdiendo la fe y no me atrevo a decirlo en la iglesia.
  12. Publiqué algo hace un año y todavía me lo recuerdan.

Variantes

  • Por parejas: se intercambian las tarjetas y cada uno presenta al otro ante el grupo.
  • Con consejo: después de que cada uno cuente su situación, el grupo le dice una sola frase. Descubrirás lo difícil que es decir algo útil.
  • Escribiendo: cada uno escribe una carta a la persona de su tarjeta. Más íntima y menos expuesta; buena para grupos tímidos.

Reflexión

  • ¿Te ha costado defender una situación que no es la tuya?
  • ¿Alguna te ha resultado familiar de verdad?
  • ¿Cuántas veces has opinado de alguien sin saber ni la mitad de su historia?
  • ¿Qué crees que la gente no sabe de ti?

Enseñanza bíblica

«No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.» — Juan 7:24

Jesús no dice «no opinéis nunca»: dice que no se juzgue por lo que se ve por fuera. Y él mismo lo practicó con la mujer samaritana, con Zaqueo y con la adúltera: en los tres casos, el juicio del público estaba hecho antes de que nadie preguntara nada.

Hay un detalle interesante en Juan 4. Jesús conocía perfectamente la vida de la samaritana —los cinco maridos incluidos— y aun así empezó pidiéndole agua. Primero la trató como persona, después habló de su vida.

Cierra con eso: no se trata de no tener opinión, sino de acercarse antes de tenerla.

Consejos para el líder

  • Revisa las situaciones antes de repartirlas. Si alguna coincide demasiado con la vida real de un chaval de tu grupo, quítala.
  • Deja claro que las tarjetas son ficticias para que nadie sospeche que se habla de él.
  • Si alguien aprovecha para contar algo suyo de verdad, no lo pares. Está usando el permiso que le da la dinámica.
  • Prohíbe las bromas durante los turnos. Una risa fuera de lugar cierra al grupo entero.
  • Cierra dando gracias por lo que se ha compartido, y quédate disponible al terminar.