Tabú bíblico

Juego del tabú con palabras bíblicas para jóvenes: 30 tarjetas listas con sus palabras prohibidas. Hay que hacer adivinar sin decir lo más evidente.

Edad
13-18 años
Participantes
8-30
Duración
20-30 min
Dificultad
Media
Materiales
Tarjetas impresas · Cronómetro · Pizarra para el marcador

El tabú es más exigente que la mímica: no basta con saber quién fue Moisés, hay que explicarlo sin usar las palabras obvias. Por eso enseña más de lo que parece.

Objetivo

Que el grupo demuestre que entiende de verdad los personajes y conceptos bíblicos, y no solo que reconoce sus nombres.

Preparación

  1. Imprime o copia las treinta tarjetas de abajo. Cada una tiene la palabra a adivinar y tres palabras prohibidas.
  2. Divide en dos equipos.
  3. Marcador visible y cronómetro a mano.

Instrucciones paso a paso

  1. Un jugador coge una tarjeta y tiene un minuto para hacer que su equipo adivine la palabra.
  2. No puede decir ninguna de las tres palabras prohibidas, ni la palabra en sí, ni parte de ella, ni gestos.
  3. Un miembro del equipo contrario vigila la tarjeta. Si se dice una palabra prohibida, salta y esa tarjeta se anula.
  4. Cada acierto, un punto. Se puede pasar de una tarjeta, pero pasar cuesta un punto.
  5. Turnos alternos, cinco rondas por equipo.

Las 30 tarjetas

Para imprimir: usa el botón del final de la ficha. Al imprimir, esta tabla se convierte automáticamente en tarjetas con línea de corte, listas para recortar y repartir.

Palabra Prohibidas
Moisés Egipto · mar · mandamientos
Noé arca · diluvio · animales
David Goliat · rey · piedra
Jesús Dios · cruz · salvador
Biblia libro · leer · palabra
Ángel alas · cielo · mensajero
Oración hablar · Dios · rezar
Iglesia edificio · domingo · culto
Bautismo agua · iglesia · ceremonia
Perdón disculpa · culpa · error
Milagro imposible · Jesús · curar
Fe creer · confiar · Dios
Cruz madera · morir · Jesús
Pastor ovejas · iglesia · predicar
Discípulo seguir · doce · Jesús
Sansón pelo · fuerza · columnas
Jonás pez · ballena · Nínive
Abraham padre · Isaac · promesa
Ester reina · rey · judíos
Pablo cartas · Damasco · apóstol
Pedro negó · piedra · pescador
María madre · Jesús · virgen
Belén nacer · pesebre · estrella
Templo Salomón · Jerusalén · adorar
Profeta futuro · hablar · Dios
Resurrección tumba · vivo · tercer día
Esperanza futuro · confiar · fe
Sábado descanso · día · séptimo
Ayuno comida · dejar · orar
Evangelio buena noticia · Jesús · predicar

Variantes

  • Solo una palabra prohibida: para grupos con poco conocimiento bíblico, tacha dos de las tres.
  • A la inversa: el equipo tiene que preguntar y el que sabe solo puede responder sí o no.
  • Por temas: todas las tarjetas del libro o serie que estáis estudiando.
  • Contrarreloj: dos minutos y tantas tarjetas como puedan.

Reflexión

  • ¿Qué palabra fue la más difícil de explicar sin las prohibidas?
  • ¿Te has dado cuenta de que usas palabras que nunca has tenido que explicar?
  • Si un amigo no creyente te preguntara qué es el evangelio, ¿sabrías explicárselo sin jerga?

Enseñanza bíblica

«Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.» — 1 Pedro 3:15

Pedro pide que sepan dar razón, es decir, explicar. Y explicar algo sin las palabras de siempre es la prueba de si lo entiendes o solo lo repites.

Ahí está el valor real de este juego. En la iglesia se usan palabras —gracia, salvación, comunión— que muchos jóvenes llevan años diciendo sin poder definir. El tabú lo destapa en cinco minutos, sin humillar a nadie, porque es un juego.

Buena pregunta de cierre: la próxima vez que hables de tu fe con alguien de fuera, ¿qué palabras tendrás que dejar en el banquillo?

Consejos para el líder

  • Las palabras del final —esperanza, ayuno, evangelio— son las que más cuesta explicar. Guárdalas para cuando el grupo esté caliente.
  • No dejes que el vigilante se ponte quisquilloso: el juego se atasca si se anula todo.
  • Anota las palabras que costaron más. Tienes ahí los temas de tus próximas reuniones.
  • Si alguien explica algo mal desde el punto de vista bíblico, no lo corrijas en caliente: apúntalo y trátalo al final, sin señalar a nadie.