El día que todo sale mal
Devocional corto para jóvenes sobre los días que salen mal: qué hizo Dios con Elías cuando quiso rendirse, y por qué a veces lo espiritual es dormir y comer.
El texto
«Y se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida.» — 1 Reyes 19:4
La idea
A veces lo más espiritual que puedes hacer es dormir y comer algo.
Para pensar
Elías acababa de vivir el mejor día de su carrera. Había ganado, delante de todo el mundo, en el monte Carmelo. Y en el capítulo siguiente está debajo de un árbol pidiéndole a Dios que le deje morirse.
Es de los pasajes más honestos de la Biblia, porque desmonta una idea que hace mucho daño: que un creyente fuerte no se hunde. Elías se hundió justo después de su mayor victoria. Y a la gente le pasa igual: el bajón llega después de los exámenes, después del campamento, después de la semana buena.
Ahora fíjate en lo que hace Dios, porque no es lo que esperarías.
No le riñe. No le cita ningún versículo. No le pregunta dónde está su fe.
Le manda dormir. Y cuando se despierta, le da de comer. Y le manda dormir otra vez. Solo después, con Elías descansado y alimentado, empieza a hablar con él.
Hay días en que no tienes un problema espiritual. Tienes un problema de sueño, de comida o de descanso, y lo estás confundiendo con una crisis de fe. Dios trató eso primero, y luego lo demás.
Para hoy
Si hoy ha sido de esos días, haz lo que Dios le mandó a Elías: come algo decente y duerme lo que te haga falta. No es rendirse, es lo que Dios recetó primero.
Y mañana, cuando estés descansado, vuelve a mirar el problema. Casi siempre se ve más pequeño.
Oración
Dios, hoy no puedo con nada. Gracias porque no me exiges rendir cuando estoy vacío. Ayúdame a descansar sin sentirme culpable, y devuélveme las fuerzas para mañana. Amén.
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