Integrar a los que llegan nuevos
Guía para integrar a los jóvenes que llegan nuevos a un grupo: qué hacer los primeros diez minutos, las cuatro semanas siguientes y por qué se van.
Un joven decide si vuelve a tu grupo en los primeros diez minutos, y casi nunca por el contenido. Decide por si alguien le habló.
Esta guía va de eso: de lo que pasa antes y después de la reunión, que es donde se gana o se pierde a la gente nueva.
Los primeros diez minutos
- Alguien en la puerta, siempre. No el líder principal, que estará ocupado: alguien con el encargo explícito de recibir.
- Preséntale a dos personas de su edad, por su nombre, y quédate hasta que empiecen a hablar. Dejar a alguien «con el grupo» es dejarlo solo.
- Que se siente acompañado. Nadie debería sentarse solo la primera vez.
- No le señales en público. «¡Damos la bienvenida a Marcos, que viene por primera vez!» con quince pares de ojos girándose es una tortura para un adolescente tímido. Hazlo en corto.
- Pregunta su nombre y úsalo tres veces esa noche. Es la forma más rápida de que se sienta visto.
Las cuatro semanas siguientes
La integración no ocurre el primer día; ocurre en el mes siguiente.
| Cuándo | Qué hacer |
|---|---|
| Esa misma noche | Un mensaje corto: «Me alegró conocerte, espero verte el viernes» |
| Semana 1 | Que alguien de su edad —no un líder— le escriba durante la semana |
| Semana 2 | Dale algo pequeño que hacer: repartir material, ayudar en un juego |
| Semana 3 | Invítale a algo fuera de la reunión: un partido, un café, una salida |
| Semana 4 | Pregúntale a solas qué le está pareciendo. Y escucha la respuesta |
Cuando alguien tiene una tarea y tiene un amigo, se queda. Sin esas dos cosas, se va, aunque tus reuniones sean excelentes.
Por qué se van los nuevos
Ordenado por frecuencia real, no por lo que nos gustaría creer:
- Nadie le habló. Con diferencia, la primera causa.
- Los grupos ya estaban hechos. Llegó y vio corrillos cerrados.
- No entendió nada. Se usó vocabulario de iglesia sin explicar: «devocional», «testimonio», «comunión», «el hermano fulano».
- Se sintió examinado. Preguntas sobre su vida espiritual el primer día.
- No volvió a saber de nadie en toda la semana.
Fíjate en que ninguna tiene que ver con la calidad del tema.
Lo que tu grupo actual tiene que entender
Aquí está el trabajo de fondo, y es con los de siempre, no con los nuevos.
- Explícalo sin rodeos: cuando llega alguien nuevo, el trabajo es de todos, no del líder.
- Enseña una regla sencilla: si ves a alguien solo, siéntate con él. Aunque te pierdas la conversación con tus amigos.
- Pon nombre al problema de los corrillos. Los grupos cerrados no se forman por maldad, sino por comodidad, y por eso hay que señalarlos con cariño.
- Reconoce en público a quien integra bien. Lo que se elogia, se repite.
El vocabulario que hay que traducir
Repasa lo que dices sin darte cuenta:
| En vez de… | Di… |
|---|---|
| «Vamos a tener un devocional» | «Vamos a leer un trozo de la Biblia y hablarlo» |
| «¿Alguien quiere dar su testimonio?» | «¿Alguien quiere contar algo que le haya pasado?» |
| «Nos vemos en el culto» | «Nos vemos el domingo por la mañana en la iglesia» |
| «Pasa a la primera fila» | (mejor no hacerlo el primer día) |
Enseñanza bíblica
«Recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió.» — Romanos 15:7
El verbo que usa Pablo no es «tolerar» ni «dejar entrar»: es recibir, acoger a alguien como se acoge en tu casa. Y la medida que pone es exigente: como Cristo nos recibió a nosotros, es decir, sin currículum previo y sin período de prueba.
Merece la pena decírselo al grupo tal cual: la calidad de una iglesia no se mide por lo unida que está por dentro, sino por lo fácil que es entrar desde fuera. Un grupo muy unido puede ser, visto desde la puerta, un muro.
Consejos finales
- Ten siempre dos personas con el encargo de recibir, y rótalas para que no se queme nadie.
- Apunta el nombre y el teléfono de quien viene por primera vez, con su permiso. Si no lo apuntas, se pierde.
- El mensaje de esa misma noche es lo que más funciona de toda esta lista. Cuesta un minuto.
- Si alguien deja de venir, escríbele sin reproche y sin preguntarle por qué falló. Solo interésate por él.
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