El mapa de mi vida

Actividad para jóvenes cristianos: cada uno dibuja la línea de su vida con sus picos y valles, y descubre dónde estaba Dios en cada tramo del camino.

Edad
15-18 años
Participantes
4-15
Duración
60-90 min
Dificultad
Alta
Materiales
Folios grandes o cartulinas · Rotuladores de colores · Cinta adhesiva

Esta actividad es para grupos pequeños que ya se conocen. En un grupo nuevo, o con más de quince personas, no funciona: nadie dibuja sus valles delante de desconocidos.

Objetivo

Que cada joven vea su historia completa de un vistazo —lo bueno y lo duro— y empiece a reconocer dónde estaba Dios en los tramos que entonces no entendió.

Preparación

  1. Una cartulina o folio grande por persona, y rotuladores de varios colores.
  2. Espacio para trabajar tumbados o en el suelo. Se dibuja mejor así que en una mesa pequeña.
  3. Tiempo de sobra. Nunca hagas esta actividad con prisa; si no tienes hora y media, elige otra.
  4. Piensa antes tu propio mapa: vas a enseñarlo el primero.

Desarrollo

Fase 1 — Explicar el mapa (10 min)

Dibuja en la pizarra una línea horizontal: es el tiempo, desde que naciste hasta hoy. Todo lo que va arriba son momentos buenos; lo que va abajo, momentos duros. La línea sube y baja.

Enseña el tuyo, ya dibujado, y cuéntalo en cinco minutos. Marca dos o tres valles reales, no adornados. El nivel de sinceridad de todo el grupo va a ser el que tú marques aquí, ni más ni menos.

Fase 2 — Dibujar (25 min)

Cada uno dibuja su propia línea con al menos:

  • tres momentos buenos,
  • dos momentos difíciles,
  • el momento en que la fe apareció en su vida, si ya apareció,
  • dónde está hoy.

Pueden usar dibujos, palabras sueltas o símbolos. Insiste en que no se valora el dibujo. Pon música y no rondes por encima de sus hombros: mirar mientras dibujan les corta.

Fase 3 — Compartir por parejas (20 min)

En parejas, cada uno cuenta su mapa al otro durante diez minutos. La regla del que escucha es dura y simple: no interrumpir, no aconsejar, no comparar. Solo escuchar y, al final, dar las gracias.

Es la fase que más transforma el grupo, y la que más se recorta por falta de tiempo. Protégela.

Fase 4 — Dónde estaba Dios (20 min)

Ahora, cada uno vuelve a su mapa y marca con otro color los momentos en los que, mirando hacia atrás, cree que Dios estaba actuando aunque entonces no lo viera.

Después, en grupo, invita a que dos o tres compartan un valle en el que hoy ven algo que en su momento no veían. No fuerces a nadie.

Variantes

  • Solo el último año: versión más ligera y menos íntima, buena para grupos que aún no tienen confianza.
  • Mapa del grupo: una única línea con la historia del grupo juvenil. Excelente para aniversarios.
  • Con testimonio invitado: un adulto de la iglesia cuenta su mapa al principio. Ver una vida entera con sus valles impacta mucho a esta edad.

Reflexión

  • ¿Qué momento te ha costado más dibujar?
  • ¿Hay algún valle que hoy veas distinto de como lo viste entonces?
  • ¿Qué le dirías al tú de tu peor momento?
  • ¿Crees que el tramo en el que estás ahora se entenderá mejor dentro de unos años?

Enseñanza bíblica

«José les respondió: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.» — Génesis 50:19-20

José tarda más de veinte años en poder decir esa frase. Desde el pozo hasta el palacio hay esclavitud, calumnia y cárcel, y en ninguno de esos capítulos el texto dice que él entendiera nada.

Merece la pena subrayarlo con cuidado: la frase se dice al final, mirando atrás. No es algo que se le pueda soltar a alguien que está dentro del pozo. A un joven que atraviesa un valle ahora mismo, decirle «Dios lo encaminará a bien» puede sonar a que su dolor no importa.

Lo que sí puedes decirle es lo que hizo Dios con José: estuvo con él en cada tramo, incluidos los que no tenían explicación.

Consejos para el líder

  • Enseña tu mapa primero y sé honesto. Si tú solo pones picos, todos pondrán picos.
  • Ten un plan por si alguien se derrumba: un espacio aparte y un adulto disponible para acompañarle.
  • Si aparece maltrato, abuso o autolesión, atiéndelo en privado ese día, informa a un adulto responsable y busca ayuda profesional. No lo gestiones solo ni lo dejes pasar.
  • No pidas que se cuelguen los mapas en la pared. Son documentos privados.
  • Al terminar, que cada uno decida si se lo lleva o lo rompe. Las dos opciones son válidas.